Lamentaciones de un niño no nacido
¿Por qué lo has hecho, mamá…? ¿ por qué…?
Yo ya había empezado a quererte; me parecías la mamá más guapa del mundo; me gustaba oír tu voz; me alegraba tu risa; me emocionaban tus lágrimas; sentía frío, cuando tú lo sentías y estaba alegre, cuando te oía reír. ¡Me sentía tan unido a ti, mamá! Las gotas de vida que Dios me había regalado, me hacían sentirme contento de que te hubiese elegido a
ti para ser mi madre; era feliz por pertenecerte y le daba gracias a Dios por esa mama donde empezaba a vivir. Soñaba con un largo mañana, siempre contigo…¡ Me sentía tan tuyo y te sentía tan mía, mamá! Vivía dentro de ti, siendo carne de tu carne, una parte de ti. Mi corazón tan chiquiquitito, de niño no nacido, había empezado a mirarte como lo más importante de su vida.
Lo eras todo para mí, mamá. Sólo te tenía a ti, en ti pensaba en mi largo sueño; contigo soñaba imaginando el día que vería la luz y tu besases mi cabecita pelona; vivía a través de ti; tú me alimentabas y me hacías crecer milímetro a milímetro. Y un día – ¿ por qué lo hiciste, mamá…?- quisiste liberarte de mí y dejaste que me pincharan la bolsa en la que flotaba mi cuerpecito indefenso, chiquitito; empezó a faltarme el oxígeno y no podía respirar. ¡Cuánto sufrí, mamá! Quería llorar, como tú hacías cuando te ahogaban las penas, pero tampoco podía, porque yo no sé llorar…
Y ese Dios bondadoso que me dio la vida, me puso unas alas blancas y, como un ángel más, me recibió el cielo. Sigo queriéndote mamá. Y espero que, en este inmenso cielo donde estoy, pueda darte algún día ese beso cálido que, todos los niños del mundo, dan a sus madres y que yo no he podido darte nunca. Creo que si me hubieses llegado a conocer, me hubiese querido tanto como yo te quiero a ti, mamá.
Mª Francisca Olmedo de Cerdá
(Periodista e historiadora)
Escrito por Piedad |
8 de Septiembre de 2007 con
0 comentarios.
Lee más artículos sobre Infancia y Reflexiones que nos ayudan a crecer y Vida


Aún no hay comentarios. Sé el primero.
Deja una respuesta