Hay momentos que sentimos que todo esta mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se
alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.
En esos momentos debemos de tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.
Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena levantarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa: Hagamos que nuestra vida valga la pena.
Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.
Vale la pena estar en la oscuridad y caer hasta lo mas profundo, porque ya no puedo ir más hacia abajo, de ahí en adelante todo va a ser hacia arriba hasta que vea la luz.
Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.
Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.
Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.
Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.
Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.
Vale la pena volver a sonreir, porque eso demuestra que he aprendido algo más.
Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.
Vale la pena voltear hacia atrás, porque así se que he dejado huella en los demás.
Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.
Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el único fin de dar una idea.
Lo demás, depende de cada uno de nosotros.
Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros.
Hagamos que nuestra vida valga la pena.
Autor Desconocido
Escrito por Piedad |
11 de Junio de 2008 |
3 comentarios
Fe y Fortaleza y Reflexiones que nos ayudan a crecer.
Deja fuera todos los números no esenciales para tu supervivencia, eso incluye edad, peso y altura,
que ello le preocupe al médico, para eso se le paga. Convive, de preferencia, con amigos alegres,
los pesimistas no te convienen.
Continua aprendiendo… aprende más, sobre ordenadores, artesanía, jardinería, cualquier cosa…
no dejes tu cerebro desocupado, una mente sin uso es una oficina del diablo, y el nombre del diablo es Alzheimer.
Ríe siempre, mucho y alto, ríe hasta desternillarte. ¡Incluso de ti!
Cuando lleguen las lágrimas: aguanta, sufre y… sigue adelante, saluda cada día que amanece como una nueva oportunidad para hacer aquello que aún no te atreviste a emprender.
Da la espalda a la rutina, prefiere nuevas rutas que volver a caminos mil veces hollado
s.
Apaga el gris de tu vida y enciende los colores que llevas dentro, abre tus sentidos para no perderte nada de lo bello y hermoso que te rodea, contagia de alegría a tu entorno, e inténtalo más allá de las fronteras personales en que te has ido recluyendo con el tiempo.
Pero recuerda: la única persona que te acompaña toda la vida eres tú mismo. ¡Mantente vivo en todo lo que hagas! Rodéate de aquello que te gusta: familia, animales, recuerdos, música, plantas, un hobby, sea lo que sea…
Tu hogar es tu refugio, pero no acabes encerrándote en él, tu mejor capital, la salud, aprovéchala,
si es buena no la malogres; si no lo es, no la estropees más. No sucumbas a la añoranza, sal a la calle, ve a una ciudad vecina, a un país extranjero… pero no viajes al pasado que duele!
Di a aquellos que amas que realmente los amas y en todas las oportunidades, y recuerda siempre que la vida no se mide por el número de veces que respiraste, sino por los momentos que te palpitó fuerte el corazón de tanto reir… de éxtasis… de felicidad… y sobre todo… de querer sin medida.
“Hay personas que transforman el sol en una simple mancha amarilla, pero hay tambien quienes hacen de una simple mancha amarilla el propio sol”
Picasso
Escrito por Piedad |
11 de Junio de 2008 |
1 comentario
Autoestima y Crecimiento y Felicidad y Reflexiones que nos ayudan a crecer.