Cuentos que nos ayudan a crecer

Estás viendo los artículos de Crecer o Perecer correspondientes a la categoría Cuentos que nos ayudan a crecer.

El pequeño pez

h1

pez.bmp“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme.

-Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado.
-”El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”.
-¿Esto? Pero si esto no es más que agua… Lo que yo busco es el Océano, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Anthony de Mello

      

Escrito por Piedad el 27 de Junio de 2008 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

Parabola

h1

El sol y el viento discutían para ver quién era el más fuerte
El viento decía: ¿Ves aquel anciano envuelto en una capa?.
Te apuesto a que le haré quitar la capa más rápido que tú.
Se ocultó el sol tras una nube y comenzó a soplar el viento,sol.bmp
cada vez con más fuerza, hasta ser casi un ciclón,sol.bmp
pero cuanto más soplaba
tanto más se envolvía el hombre en la capa.
Por fin el viento se calmó y se declaró vencido.
Y entonces salió el sol
y sonrió benignamente sobre el anciano.
No pasó mucho tiempo hasta que el anciano,
acalorado por la tibieza del sol, se quitó la capa.
El sol demostró entonces al viento que la suavidad
y el amor de los abrazos son más poderosos
que la furia y la fuerza.

Esopo (600 AC).

Escrito por Piedad el 21 de Junio de 2008 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

El gran Paganini

h1

violin.jpgERA UNA VEZ un gran violinista llamado Paganini
Algunos decían que él era muy extraño. Otros, que era sobrenatural
Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la ortunidad de ver su espectáculo. Una cierta noche, el palco de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo. La orquestra entró y fue aplaudida. El maestro fue ovacionado. Mas cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. Paganini coloca su violín en el hombro y lo que se escucha es indescriptible. Breves y semibreves, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecen tener alas y volar con el toque de sus dedos encantados.
De repente, un sonido extraño interrumpe el solaz de la platea. Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió. El maestro paró. La orquestra paró. El público paró. Pero Paganini no paró. Mirando su partitura, continúa arrancando sonidos deliciosos de un violín con problemas.paganini.jpg
El maestro y la orquesta, exaltados, vuelven a tocar. Antes de que el público se serenara, otro sonido perturbador derrumba la atención de los asistentes. Otra cuerda del violín de Paganini se rompe. El maestro paró nuevamente. La orquesta paró nuevamente Paganini no paró. Como si nada hubiese sucedido, él olvidó las dificuldades y avanzó sacando sonidos de lo imposible. El maestro y la orquesta, impresionados volvieron a tocar. Pero el público no podría imaginar lo que estaba por suceder.
Todas las personas, atónitas, exclamaron OHHH!
Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompe. El maestro se paralizó. La orquesta paró. La respiración del público se detuvo. Pero Paganini continuó. Como si fuese un contorsionista musical, arranca todos los sonidos de la única cuerda que sobrara de su violín destruido. Ninguna nota musical fue olvidada. El maestro se anima. La orquesta se motiva.
El público parte del silencio para la euforia, de la inercia para el delirio. Paganini alcanza la gloria.
Su nombre corre a través del tiempo. No es apenas un violinista genial. Es el símbolo del profesional que continúa adelante frente a lo imposible.

Moraleja de la Historia

Yo no se el tipo de problemas que estás teniendo. Puede ser un problema personal, conyugal, familiar, no se lo que está afectando tu estima o tu desempeño profesional pero una cosa si se. No todo está perdido. Todavía existe una cuerda y es tocando con ella que ejercerás tu talento. Tocando con ella es que vibrarás.Aprende a aceptar que la vida siempre te dejará una última cuerda. Cuando estés desanimado, nunca desistas. Aún existirá la cuerda de la persistencia inteligente, del “intentar una vez más”, del dar un paso más con un enfoque nuevo. Despierta el Paganini que existe dentro de ti y avanza para vencer. Victoria es el arte de continuar, donde los otros resuelven parar. Cuando todo parece desmoronarse, bríndate una oportunidad y continúa hacia adelante. Toca la cuerda de la motivación y arráncale sonidos de resultados positivos.

Pero antes pregúntate: ¿Quién motiva al motivador?
Esto es: ¿Quién motiva tu cerebro, que motiva tu mano, que toca tu violín?
No te frustres, no te desesperes, recuerda: aún existe la última cuerda.
La cuerda del aprender de nuevo para deslumbrar y generar soluciones.

 

Autor Desconocido

Escrito por Piedad el 9 de Mayo de 2008 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

El mercader y la bolsa

h1

Cierto día un mercader ambulante iba caminando hacia un pueblo. Por el camino encontró una bolsa con 800 dólares.
El mercader decidió buscar a la persona que había perdido el dinero para entregárselo pues pensó que el dinero pertenecería a alguien que llevaba su misma ruta.
Cuando llegó a la ciudad, fue a visitar a un amigo. -¿Sabes quién ha perdido una gran cantidad de dinero?- le preguntó a éste.
-Sí, sí. Lo perdió Juan, nuestro vecino, que vive en la casa de enfrente. El mercader  fue a la casa indicada y devolvió la bolsa.
Juan era una persona avara y apenas terminó de contar el dinero gritó: -Faltan !100 dólares! Esa erjuez.jpga la cantidad de dinero que yo iba a dar como recompensa.
¿Como lo has agarrado sin mi permiso? Vete de una vez. Ya no tienes nada que hacer aquí.
El honrado mercader se sintió indignado por la falta de agradecimiento. No quiso pasar por ladrón y fue a ver al Juez. El avaro fue llamado a la corte. Insistió ante el Juez que la bolsa contenía 900 dólares. El mercader aseguraba que eran 800.
El Juez, que tenía fama de ser sabio y honrado, no tardó en decidir el caso. Le preguntó al avaro:
-Tú dices que la bolsa contenía 900 dólares ¿verdad?- Si señor, respondió Juan.
-Tú dices que contenía 800 dólares- le preguntó el juez al mercader. Sí señor.
-Pues bien- dijo el juez- considero que ambos son personas honradas e incapaces de mentir.
-A ti porque has devuelto la bolsa con el dinero, pudiéndote quedar con ella.
-A Juan porque lo conozco desde hace tiempo. Esta bolsa de dinero no es la de Juan; aquella contenía 900 dólares y esta solo tiene 800. Así, quédate tú con ella hasta que aparezca su dueño.
-Y tú, Juan, espera que alguien te devuelva la tuya.

Autor Desconocido

Escrito por Piedad el 7 de Mayo de 2008 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

Volar en el pantano

h1

“Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos sobrevolar.jpgdel fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo.
Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir.
En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado cómo volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso.”
Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.
Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importa los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.

Autor Desconocido

Escrito por Piedad el 30 de Marzo de 2008 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

Los angelitos

h1

angelito1.jpgÉrase una vez un niño a punto de nacer.
Que se acerca a Dios y le pregunta: Me dicen que me vas a enviar a la Tierra mañana.
¿Pero cómo voy a poder vivir allí siendo yo tan pequeño e indefenso?.
Dios le contestó: De entre los muchos ángeles que conozco, he elegido uno para ti.
Te estará esperando y te cuidará.
Pero –dijo el niño- Aquí en el cielo no hago otra cosa que cantar y sonreír.
¡Y eso es todo lo que necesito para ser feliz!.
Dios le dijo: 
Tu ángel cantará para ti cada día y así sentirás su amor y serás feliz.
Y –dijo el niño-bebe9.jpg
¿Cómo voy a poder comprender a la gente cuando me hablen si desconozco su idioma?.
Eso es fácil –le dijo Dios- tu ángel pronunciará las palabras más bonitas y encantadoras que jamás hayas escuchado.
Y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.
El niño alzó su mirada a Dios y le dijo:
¿Y qué voy a hacer cuando quiera hablar contigo?
Dios sonrió y le dijo:
Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará a orar.
angelito.jpgEl niño dijo: También me han dicho que en la Tierra hay hombres malos. 
¿Quién me va a proteger?
Dios le rodeó con Su brazo y le dijo:
Tu ángel te defenderá, ¡al punto de entregar su vida por ti si fuese necesario!.
El semblante del niño se ensombreció y dijo: Pero siempre estaré trieste porque ya no te voy a ver.
Dios abrazó el niño.
Tu ángel te hablará simpre de mí y te enseñará el camino de vuelta hacia mi presencia, aun cuando yo esté siempre a tu lado. 
 En ese momento se sintió una gran paz en los cielos, pero ya se escuchaban voces provenientes de la Tierra.
El niño, apresurándose, planteó una última pregunta: 
Si me voy ahora mismo, Dios, ¡dime cómo se llama mi ángel!.
A lo que Dios le contestó: “Su nombre no importa mucho… sólo tienes que llamarle
¡MAMÁ!

De Mike Sharobim

 

Escrito por Piedad el 29 de Febrero de 2008 con 1 comentario
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

Lo que cada uno posee

h1

Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda flores3.jpgpreparar una bandeja llena de basura y desperdicios.
En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado.
Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.
Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice:
 “Cada uno da lo que posee”.
Así que, no te entristezcas con la actitud de algunas personas; no pierdas tu serenidad. La rabia  hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón.
Domina tus reacciones emotivas.
Se dueño de tí mismo.
No arrojes leña en el fuego de tu aborrecimiento.
No pierdas la calma.
 Piensa antes de hablar y no cedas a tu impulsividad.

“Guardar resentimientos es como tomar veneno y esperar que otra persona muera”.

 

Autor Desconocido

Escrito por Piedad el 6 de Febrero de 2008 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

Era una vez una Flor

h1

Era una vez una flor que nació en medio de piedras.
Quién sabe como, consiguió crecer y ser una señal de
jardin.jpgvida en medio de tanta tristeza…
Pasó una joven y quedó admirada con la flor.
Luego pensó en Dios. Cortó la flor y la llevó a la iglesia.
Una semana más tarde la flor había muerto.
Pasó un hombre, vio una flor, pensó en Dios, agradeció y la dejó allí; no quiso cortarla para no matarla. Mas, días después, vino una tempestad y la flor murió…
Pasó una niña y vio que aquella flor era parecida a ella: bonita, pero sola. Decidió volver todos los días. 
Un día la regó, otro día le trajo tierra, otro día la podó, otro le hizo un cantero, le colocó abono…
Un mes después, donde había  piedras y una flor, ahora había un jardín.
ASÍ SE CULTIVA UNA AMISTAD . . .
Y como no siempre la distancia nos permite cultivar las amistades como nos gustaría…Y aún así sea por  medio de Internet … espero que éste mensaje pueda ser un poquito de abono, para que la amistad nunca muera por falta de cultivo …

Autor Desconocido

 

 

Escrito por Piedad el 4 de Febrero de 2008 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

Almuerzo con Dios…

h1

Un niño pequeño quería conocer a Dios. Sabía que tendría que hacer un largo viaje para llegar hasta donde Él vive, así que guardó en su maleta pastelitos de chocolate y refrescos de fruta… Y empezó su andadura.
dios.jpgCuando había caminado unas horas, se encontró con una mujer anciana. Estaba sentada en un banco del parque, sola, contemplando en silencio algunas palomas que picoteaban migajas de pan que ella les arrojaba.
El niño se sentó junto a ella y abrió su maleta. Comenzó a beber uno de sus refrescos cuando notó que la anciana le miraba, así que le ofreció uno de ellos. Ella agradecida lo aceptó y le sonrió. Su sonrisa era muy bella, tanto que el niño quería verla de nuevo, así que le ofreció entonces uno de sus pastelillos.
 De nuevo ella le sonrió. El niño estaba encantado, y se quedó toda la tarde junto a ella, comiendo y sonriendo, aunque sin hablar una palabra.
Cuando oscurecía, el niño se levantó para irse. Dio algunos pasos, pero se detuvo; dio vuelta atrás, corrió hacia la anciana y le dio un abrazo. Ella después de abrazarlo, le dedicó la más grande  sonrisa de su vida.
Cuando el niño llegó a su casa, su madre quedó sorprendida de la cara de felicidad que traía. Entonces le preguntó:
-”Hijo, ¿qué   hiciste hoy que te hizo tan feliz?”.
El niño le  contestó:”¡Hoy almorcé con Dios!”…
Y antes de que su madre reaccionara, añadió:
-”Y ¿sabes? ¡Tiene la sonrisa más hermosa que nunca he visto!” dios3.jpg
Mientras tanto, la anciana, también radiante de felicidad, regresó a su casa. Su hijo se quedó  sorprendido de la expresión de paz que reflejaba en su cara, y le preguntó:
-”Mamá, ¿qué hiciste hoy que te ha puesto tan feliz?“.
La anciana le  contestó:
-”¡Comí pastelitos de chocolate con Dios, en  el parque!”…
Y antes de que su hijo respondiera, añadió:
-”Y ¿sabes? ¡Es más joven de lo que yo pensaba!” …
Moraleja:
Con frecuencia, no  damos importancia al poder de un abrazo, de una  palmada en la espalda, de una sonrisa sincera, de una palabra de aliento, de un oído que escucha, de un cumplido sincero, o del acto más pequeño de preocupación… Mas todos esos  detalles tienen el mágico poder de  cambiar tu vida o la de los demás, de darle un gran giro y hacerla feliz.
Todas las personas llegan a nuestras vidas por una razón, bien sea por un tiempo o se quedan para toda una vida.
¡Recíbelos a todos por igual!

    ¡¡¡ AH, Y NO OLVIDES ALMORZAR SIEMPRE CON DIOS…!!!

Autor Desconocido

 

Escrito por Piedad el 25 de Diciembre de 2007 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

Ocho minutos

h1

Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía: “Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal.
Recuerda algo: Después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal…..”cueva.jpg
La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal.
La voz misteriosa habló nuevamente.
” Tienes solo ocho minutos ”
Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró… recordó, entonces, que el niño quedó allá y la puerta estaba cerrada para siempre.
La riqueza duro poco y la desesperación, siempre.
Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos 80 años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: “¡No te olvides de lo principal!”
Y lo principal son los valores espirituales, la oración, la vigilancia, La familia, los amigos, la vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal siempre se queda a un lado.
Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial: “¡Los tesoros del alma!”.
Que jamás nos olvidemos que la vida en este mundo, pasa rápido y que la muerte llega de inesperado.
Y que cuando la puerta de esta vida se cierra para nosotros, de nada valdrán las lamentaciones. Vivimos en un mundo lleno de problemas, angustias, corrupción, vandalismo, injusticias, donde cada día mueren niños inocentes, padres de familia con stress, pero todo es porque hemos olvidado lo principal…

Autor Desconocido

Escrito por Piedad el 18 de Diciembre de 2007 con 0 comentarios
Enviar a un amigo por E-Mail
Lee más artículos sobre Cuentos que nos ayudan a crecer.

« Artículos más antiguos

No hay artículos más nuevos